La UE abre la puerta a la importación de carne que no cumple la regulación sanitaria

La Unión Europea última los detalles de varios acuerdos de libre comercio que permitirán la comercialización en nuestras fronteras de alimentos que no cumplen gran parte de la legislación europea en esta materia, en cantidades mucho mayores de las que se permitían hasta ahora. Las negociaciones están provocando un gran revuelo en el sector primario, que insiste en que este tipo de acuerdos abren la puerta a la competencia desleal, pues nuestros ganaderos y agricultores no pueden rivalizar con unos productos que, bajo otro marco legal, se producen de forma mucho más barata

 El acuerdo con Canadá es el que está más avanzado. Según todas las fuentes consultadas está "prácticamente cerrado", y supondrá la entrada en nuestras fronteras de 50.000 toneladas de carne de vacuno y 80.000 de porcino al año, sin aranceles. Esta carne, además, estará criada bajo la legislación local, mucho menos restrictiva en lo que a seguridad alimentaria y bienestar animal se refiere, lo que levanta todo tipo de alarmas sanitarias.Según ha explicado a El Confidenfial el ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, "en principio, cualquier producto que se importa debe cumplir las normas comunitarias, entre ellas las que se establecen en materia de residuos de sustancias prohibidas o autorizadas. Para ello en los puntos de entrada se llevan a cabo los controles correspondientes. Por tanto si hay un antibiótico prohibido en la Unión Europea ninguna carne que lleve residuos de ese medicamento podría entrar en la UE". Los ganaderos no lo tienen tan claro, y están convencidos de que los acuerdos abren la puerta a la entrada en España de carne que no cumple nuestras normas sanitarias."Aquí todos los potenciadores del crecimiento y las hormonas están absolutamente prohibidas", explica a El Confidencial Miguel Ángel Higuera, director de ANPROGAPOR, la asociación nacional de productores de porcino. En Canadá y EEUU, país con el que se está negociando un acuerdo parecido que ya está muy avanzando, estas sustancias son legales, y se utilizan en la práctica totalidad de las explotaciones.Si entra la carne de EEUU y Canadá nos van a hundirEn un principio, según explica Higuera, que contradice lo expuesto por el ministerio, sólo la carne medicada con antagonistas beta quedará fuera del acuerdo. Las reses criadas con otras hormonas, antibióticos y potenciadores del crecimiento legales en Norteamérica se podrán importar sin problemas.Esto no sólo levanta una alarma sanitaria, además provoca, según asegura Higuera, una tremenda distorsión de la competencia: "Tenemos una producción más cara porque nuestros alimentos son de mejor calidad. Y vamos a acabar comprando una carne que no cumple todos los requisitos. El gran perjudicado es el sector porcino. El 10% de la producción europea es española y somos exportadores. Si entra la carne de EEUU y Canadá nos van a hundir, y más con estas condiciones. Ellos pueden usar otros productos. Es una competencia desleal".Los ganaderos temen, además, que este tipo de acuerdos de libre comercio se extiendan a otros países con una enorme producción, como Argentina, Brasil y el resto de los integrantes de Mercosur."Nos están usando como moneda de cambio"Los productores consideran que desde Bruselas se está utilizando al sector ganadero como moneda de cambio en los acuerdos internacionales de comercio. "Parece que los legisladores europeos están buscando una apertura permanente de mercados con terceros países para cambiar, como si fueran cromos, al sector agrario por la venta de bienes y servicios" a terceros, ha asegurado a Efe Agro el gerente de la Asociación Española de Productores del Vacuno de Carne (Asoprovac), Javier López.Hay intereses enormes en EEUU y no quieren adaptarse a la normativa europea de bienestar animal ni a la de residuosDe la misma opinión es el representante de los ganaderos porcinos que, además, no se muestra en absoluto optimista: "Creo que los potenciadores del crecimiento son dañinos, y se ha demostrado que la producción europea es sostenible sin este tipo de productos. No queremos usar estas sustancias, queremos que el resto de países se adapten a nuestro nivel de exigencia. Pero no se va a conseguir. Hay intereses enormes en EEUU y no están dispuestos a adaptarse a la normativa europea de bienestar animal ni a la de residuos".El pasado febrero se reunieron en Madrid diversas asociaciones sectoriales del bovino de Irlanda, Francia e Italia para plantear un frente común en contra de estos nuevos tratados de libre comercio. En la reunión, los ganaderos aseguraron que la UE "está poniendo en peligro la seguridad alimentaria de 500 millones de consumidores al permitir la entrada masiva de carne de terceros países que incumple los mínimos exigidos".¿Normativas sanitarias o proteccionismo?Aunque el sector "está muy cerca de decir "basta ya"", como aseguraba López, parece que preocupa más el aspecto económico que el relativo a la seguridad alimentaria. Así lo cree al menos Javier Giráldez, director del Instituto de Ganadería de Montaña &ndashun centro de investigación dependiente del CSIC y la Universidad de León&ndash, que cree que, durante todo este tiempo, la UE ha estado utilizando la normativa de bienestar animal como barrera comercial.Los productos están globalizados, y la distribución de los productos de origen es mundial, ¿qué sentido tiene que tengamos legislaciones diferentes?"Establecer que la carne de ternera no puede provenir de reses en las que se haya usado antibióticos como potenciadores del crecimiento sirve como barrera comercial", asegura Giraldez. "La escondes como barrera sanitaria, pero es una barrera comercial, porque estás limitando todo el acceso de la carne de EEUU a Europa. EEUU también estará preocupado por la salud de los consumidores".Según Giráldez en la comunidad científica no existe un consenso sobre la conveniencia o no de utilizar hormonas para potenciar el crecimiento de los animales. "Si las utilizas", explica el científico, "tienes un menor coste de producción e, incluso, puedes tener un menor impacto ambiental, porque reduces la contaminación por nitrógeno, el efecto invernadero. Respecto a la seguridad alimentaria&hellip Si se respeta el tiempo de espera te aseguro que ninguna carne que llega al mercado va a tener un residuo químico".En opinión de Giráldez, la legislación debería ser de carácter global: "Si algo es malo es malo para todo el mundo. ¿No? Los productos están globalizados, y la distribución de los productos de origen es mundial, ¿qué sentido tiene que sigamos legislaciones diferentes?".Fuente: www.elconfidencial.com  

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